PERIODISMO DE LA REALIDAD CUBANA EN LA ZONA ORIENTAL
 


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Carta a Juan Carlos Herrera
Santiago de Cuba, 27 de Julio de 2008

Querido hermano Juan Carlos, créeme que para mí, el haberte conocido fue uno de los acontecimientos que más han marcado mi vida política. Esas palabras tuyas de aliento y exhortación a seguir en nuestra lucha, sin importarte que estaba fuertemente custodiado por temibles guardias inescrupulosos.  Esa actitud tuya despertó la admiración y el respeto que muchos cubanos dignos te tenemos.  Que satisfacción sentí cuando escuchaba tus palabras por Radio Martí y no dejaba de motivarme el hecho,  que tus planteamientos coincidían con los míos en una entrevista que sostuve con el señor Thomas Hamm, uno de los funcionarios de la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en la Habana.

Juan Carlos, créeme,  no fue fácil para mí comprender los avatares que te presenta la vida. Fue terrible escuchar la noticia del trágico accidente que involucraba a tu familia y donde tú perdía parte de tus seres queridos. Néstor Rodríguez Lobaina, en horas de la noche desde la Habana daba a conocer la noticia, pero a esa hora era imposible partir para Guantánamo,  pues como tú sabes, por la noche es muy difícil conseguir un transporte para allá. Sin embargo, en  horas de la mañana del día siguiente,  junto a otros hermanos de lucha ya estebábamos allí, para acompañarte en ese difícil momento, como una sola familia.

Aquel fatídico día sucedieron cosas, que por lo inapropiado del momento, preferí no decirte,  pero es bueno que hoy conozca. Cuando llegué a  tu pueblo, encontré algunas personas, que aún sin conocerte personalmente, sabían quien eras y porque estabas preso y no dejaban de admirarte. Un señor,  de unos 50 años, de esos que tiran pasaje con una motocicleta particular al enterarse que yo me dirigía hacia el velorio de tu familia no dudo en trasladarme sin cobrarme un centavo, y despedirse con la frase de que “muchos tenemos sus mismos pensamientos”, que fue algo que me conmovió.

Al regresar aquel día de Guantánamo, pedí al Consejo de Redacción de la revista “Renacer” que incluyeran como Editorial un pequeño homenaje a tu trayectoria y te diéramos el pésame también por todos tus hermanos que no pudieron asistir a las honras fúnebres de tus familiares.

En busca de financiamientos,  para poder continuar con la publicación de la revista, envié a varios sitios en internet un ejemplar de esa publicación, que fue colocado en el portal de la página web de la Agencia de Prensa Libre Oriental (APPLO).  Así fue como un bloger Italiano que vio la portada de la revista me llamó por teléfono y me pidió que le dijera que necesitaba y automáticamente pensé en ti; recordé que a unas cuantas personas de adentro y de afuera les había dicho  las necesidades que tú tenias, incluso de la medicina específica que me dijiste cuando hablamos por teléfono y nadie me había respondido objetivamente. Este señor no lo dudo ni un minuto. Lamentablemente estuvo en Cuba, estando yo en la Habana cuando el pasado 4 de Junio intentamos realizar en la Habana en recordación a los sucesos de la Plaza de Tianammen, pero desafortunadamente la actividad fue abortada por un fuerte operativo policial. Al final tuvimos que terminar la misma en casa de Roberto Miranda. No obstante dejó instrucciones para que yo me trasladara a Guantánamo y  le entregara las cosas a tu esposa. Por tal razón, Dios mediante, espero que si esta carta llega a ti, vaya acompañada de esa humilde, pero generosa donación.

En estos momentos me vienen a la mente las primeras impresiones del análisis que hacíamos en una ocasión de las ayudas a los presos políticos, nunca se me olvida, que debatíamos que era lo mejor, que si cigarros, tabacos, azúcar, leche en polvo, etc. También sobre la ayuda en dinero a la familia, cómo sería la mejor manera de hacérselo llegar, en fin, miles de ideas, que con el tiempo nos hemos dado cuenta que nadie se pone de acuedo, con los consiguientes resultados negativos para nuestra causa. Aunque sigo siendo un fiel y acérrimo defensor, de que la ayuda que llegue desde el exterior, debe ser prioridad para los presos políticos y sus familiares encargados de la preparación de las jabas que se les llevan durante las visitas. Lamentablemente también considero ínfimo lo que llega del exilio y peor aún,  lo que luego se reparte entre los que dignamente nos representan entre rejas.

Hermano, desde que estaba en la Universidad manifesté mis posiciones políticas contestarías al régimen,  pero desde mi incorporación como miembro oficial del Movimiento Cubano Jóvenes por la Democracia he madurado mucho políticamente y comprendido a cabalidad que la forma individual de lucha es insostenible y la incorporación a un determinado partido político, movimiento ó alianza son las únicas formas de lograr cambios sustanciales dentro de la Isla.

Espero que la Unión Europea sepa lo que está haciendo al levantar las sanciones, el hecho de que desde algún tiempo la Seguridad del Estado no cite oficialmente a muchos activistas, a pesar de mantenerlos bajo vigilancia, no es un cambio de actitud, sino una manera de ir enriqueciendo los expedientes de cada uno de nosotros, para luego encausarnos.

Te comento que en varias sedes diplomáticas he hablado de ti, y de la necesidad que tienes de ser, al menos, extra penado.  Nunca ningún esfuerzo en este sentido será en vano

No me atrevo a seguir escribiendo, créeme que tendría para casi un libro, pero no quiero cometer indiscreciones, solo te pido que de vez en cuando me sigas llamando por teléfono o en su defecto me escribas. Cuídate, trata de mantenerte vivo, recuerda que nuestro día ya viene llegando.


Que Dios te
bendiga.

Un abrazo,

Juan Carlos Hernández