PERIODISMO DE LA REALIDAD CUBANA EN LA ZONA ORIENTAL

   


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El recuento de una victoria
Juan Carlos Hernández
Periodista independiente


SANTIAGO DE CUBA, julio 10, 2008 (www.aplopress.com) Néstor Rodríguez Lobaina, presidente del Movimiento Cubano Jóvenes por la Democracia,   puede circular libremente por todo el territorio nacional; así nos los hizo saber Eliécer Consuegra vía telefónica hace unas horas. El objetivo se logró, ya Néstor puede viajar a la Habana, eran sus palabras, algo que nos llena a todos de alegría.

Aunque ahora celebramos, siempre es bueno rememorar la experiencia vivida: La orientación que teníamos era viajar de inmediato a la ciudad de Baracoa,  en el extremo oriental del país en solidaridad con Néstor Rodríguez Lobaina, que estaba llevando a cabo una huelga de hambre en protesta por una arbitraria decisión del gobierno que le impedía viajar fuera de la localidad.

Sin embargo, a pesar de tomar todas las medidas pertinentes, créanme,  no fue fácil llegar a la casa de los hermanos Rodríguez Lobaina. El control en las carreteras era increíble, en el Punto de Control (reten policial) de Guantánamo, la camioneta donde me trasladaba pasó de largo, pues ya habían otras tres que estaban detenidas y tenían a medio pueblo abajo, verificándoles el carnet de identidad.  La camioneta en que yo viajaba pasó despacio entre las otras tres y siguió de largo, aprovechando la confusión, eran tantas las personas que tenían que registrar, que sobrepasaban la capacidad de los policías. La conmoción ciudadana era terrible, las personas que viajaban conmigo, comentaban y cómo que se preguntaban en alta voz, qué estará pasando.

Al llegar a Guantánamo, me quedé  en la terminal de ómnibus, pues me dijeron que dentro de 5 minutos, o sea a las dos de la tarde salía un ómnibus Yutong con destino a  Baracoa, pero lamentablemente ya no había boletos, la capacidad estaba agotada, me informaron en la Oficina de Tráfico.

De allí salí para la salida que va para Baracoa. En el ponto de control de  “los amarillos” (inspectores estatales de tránsito) logré coger un camión, con mucho esfuerzo pude sentarme al lado de una joven que llevaba  una niña en sus brazos,  en el camino hicimos confianza y de vez en cuando se la cargaba. A la entrada de la ciudad de Baracoa, nos vuelven a parar, yo cargo a la niña, pero sólo bajaron las personas de los dos asientos del medio del camión. Los policías entraron y le pidieron el carnet de identidad a algunos hombres, por lo que me libré una vez más de ser detectado.

Cuando el camión pasó frente al policlínico en la  calle Martí, me bajo y me doy cuenta que además de la Bandera Cubana que ondeaba en la casa de Néstor, entre el edificio y el policlínico habían colocado las autoridades otras 7 banderas más, como para restarle importancia al asunto. Cuando voy caminando por la acera de enfrente, algunos activistas que me reconocen y me hacen seña de que me apure, para que no me fueran a detener en el camino, fue algo increíble, cuando llego, ya estaban adentro de la casa de Néstor alrededor de 15 activistas.

Teniendo en cuenta que el acto de repudio del día anterior y el acto público que hicieron en el policlínico lo habían televisado por el canal local de Guantánamo, tomamos medidas  estratégicas para parapetarnos en caso de que quisieran entrar a la fuerza en la casa o bloquearnos la salida, por ello decidimos mantenernos en silencio, cerrar las ventanas y  apagar las luces, mientras los activistas de la localidad trajeron pan, galletas, yogurt y tomate para tener algo de comer, mientras Néstor permanecía en su huelga, acostado en un catre.

Néstor siempre mantuvo su espíritu de líder, en un momento dado nos reunió a todos, nos informó de la situación internacional,  de las llamadas de solidaridad que llegaban a sus celulares y agradeció ese gesto tan bonito y humano que activistas de diferentes provincias orientales que acudieran en su apoyo en un lugar de tan difícil acceso como es Baracoa.

Rolando Rodríguez Lobaina nos recordó los objetivos de la huelga de hambre de Néstor, alegando  que rechazaban la asistencia médica cubana y estaban solicitando la presencia de la Cruz Roja Internacional.  También nos informó que para la mañana siguiente ya habían confeccionado otro cartel en sustitución del que en el día anterior fuera quemado por los participantes en el acto de repudio. En dicho acto de repudio trataron de derrumbar la puerta de la casa y lanzaron huevos.  Luego tomó la palabra el propio Néstor y nos comunicó que ya la Unión Europea sabia del asunto, que el Comité de Jóvenes por la Democracia comenzaría a demandar ante las sedes diplomáticas cubanas en países latinoamericanos  el cumplimiento de sus exigencias y las denuncias que ya salían por Radio Martí, Radio Mambí, Radio República, etc.

Alrededor de las 8 de la mañana sentimos unos ruidos en las afueras del edificio, se podía observar una moto de la policía, un jeep de los largos de color gris que decía guardia operativa, unos 3 motores Suzuki y alrededor de 20 policías, de los cuales casi 10 entraron en la casa de Néstor con una orden de registro. Rolando nos explicó que a la policía si había que abrirle la puerta,  pues eran la autoridad y no nos podíamos negar.  Luego, a los 8 que no éramos de Baracoa, Omar Wilson Esteve Real, Felipe del Rosario Aguirre,  Augusto Hernández de los Angeles, Solenni Abat Alpajón, Yordi García Fournier, Yorleidys Dubalón Guibert Ortiz, Yonal Dubalón Guibert Ortiz y este servidor,  Juan Carlos Hernández Hernández, nos recogieron el carnet de Identidad y nos bajaron para el jeep, lo hicimos gritando vivan los derechos humanos y haciendo el símbolo de la victoria.  Nos metieron en el carro,  junto a 3 policías, más el chofer y partimos. Una turba de personas engañadas y muchos curiosos nos esperaban a la salida, alrededor de unas 150 personas, pero solo pudimos contar a 6 que gritaban improperios, los demás se mostraban imparciales.

Una moto de la policía controlaba el tránsito, con las luces encendidas y sonando las  sirenas como si fuéramos terroristas talibanes, alarmando a toda la población. Al recorrer unos kilómetros detuvieron la marcha, para pedir otro auto, pues el chofer del jeep manifestó que con todo ese personal no podía subir la Farola. Un rato más tarde llegó un auto patrullero y los activistas de Moa fueron trasladados para el nuevo vehículo. Ese fue el momento que aprovecharon para esposarnos, pero como dato curioso, uno de los policías dijo: “pero ni esposas tenemos”, por lo que fue necesario unir a dos personas con una sola esposa.

La caravana continuó su viaje con el constante sonar de las sirenas de la moto, al empezar a bajar la loma de la Farola, notamos que el jeep estaba teniendo problemas, se partió la barra de transmisión y una tambora de los frenos, gracias a Dios estamos vivos.

Los policías pidieron ayuda y media hora después enviaron un camión al parecer de abastecimiento de alguna unidad del Min-Int . Al llegar al poblado de Imías fuimos directo a los calabozos de una estación de policía. Los 8 detenidos nos plantamos en huelga de hambre y no probamos alimento alguno, unas horas más tardes fuimos trasladados en una guagua jaula par a la Unidad de Operaciones de la Seguridad del Estado en Guantánamo. Allí fuimos fichados, nos tomaron fotos de frente, de lado,  las huellas dactilares  y nos tomaron muestras de sudor.  Según ellos para tener muestras de nuestro olor.

Una vez despojados de nuestras pertenecías fuimos directo a las celdas tapiadas. Rato después nos fueron interrogando y aplicando una advertencia oficial. Alrededor de las 10 y media de la noche nos trasladaron en un auto patrullero hasta Santiago de Cuba, primero para la Unidad de la Motorizada y luego para la Estación de Policía,  conocida popularmente como el Palacete.

Aproximadamente a las 2 de la madrugada fuimos puestos en libertad, tras un extenso interrogatorio y fuertes amenazas por medio de
 dos oficiales de la Seguridad del Estado.

Agradezco la solidaridad que todas las agencias y personas de diferentes partes del mundo tuvieron con Néstor. Ojalá que muchos líderes fuesen como Néstor Rodríguez Lobaina.


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