PERIODISMO DE LA REALIDAD CUBANA EN LA ZONA ORIENTAL


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El Día “D”
Por: Juan Carlos Hernández
Periodista Independiente

 

A Juan Carlos Hernandez, Lizeth Bravo  y Antonio Alonso, junto a otros activistas
de Derechos Humanos
de Santiago de Cuba, se les impidió viajar a la Habana.

Todo parecía perfecto, la radio oficial cubana anunciaba que nuestro pueblo rendiría un digno homenaje al pueblo norteamericano en ocasión de celebrar el 232 aniversario de su Declaración de Independencia. Una gala homenaje se celebraría a las 9:00 de la noche, en el Auditórium del teatro capitalino  Amadeo Roldán, con la participación de reconocidos músicos cubanos  de diferentes generaciones que darían lo mejor de sí.

En varias provincias del país, muchos eran los que  buscaban afanosamente los recursos necesarios, a la vez que preparaban sus pertenencias para viajar a la “capital de todos los cubanos”.  Algunos,  quizás más avivados o con mejores  posibilidades económicas lo habían hecho con días de antelación. Sin embargo otro grupo de hombres y mujeres - aunque muy dignos- no podrían participar en la gala del Amadeo Roldán, pero si estaban invitados a celebrar la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, en la residencia del señor Michael Parmly, jefe de la Misión de la Oficina de intereses  de los Estados Unidos en Cuba.

Sería la primera vez que cerca de dos mil invitados estuvieran juntos celebrando ese grandioso día.

 La Seguridad del Estado había informado que no aceptarían más invitaciones, según las palabras del señor Thomas Hamm, Secretario para Asuntos Políticos, de la Sección de Intereses en la Habana, pero aún así los teléfonos no dejaban de sonar.

EL Gobierno cubano sintió el desafío, ¿cómo era posible, que a pesar de las recientes campañas mediáticas a través del espacio televisivo denominado “ Mesa redonda”, donde quisieron minimizar el papel de la disidencia interna cubana  y tergiversar el valioso desempeño del Jefe de la Misión estadounidense en Cuba, tantas personas quisieran estar entre los invitados?

El noticiero estelar de la televisión oficialista cubana, único medio de televisión en Cuba,  daba a conocer una declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores cuestionando las celebraciones del 4 de Julio, adelantando que se tomarían mediadas al respecto, a partir del día dos comenzaron los operativos. Muchos activistas fueron detenidos, a otros se les obligó a permanecer en sus casas, se les retuvieron el carnet de identidad y se les levantaron actas de advertencias oficiales, con la ya acostumbrada vigilancia por parte de las autoridades del gobierno y sus acólitos, fue la única manera que encontraron para impedir viajar a los invitados de la Misión norteamericana en la Habana.

De todas formas, en el espíritu de cada uno de esos dignos cubanos, estaba el rendir con su presencia un homenaje a esa gran nación, a la gestión hecha por el señor Parmly y recordar la contribución de un grupo de mujeres cubanas de la Habana que con sus donaciones patrióticas y solidarias ayudaron, en su momento, al comandante en jefe del Ejército Continental, George Washington a equilibrar sus finanzas y luego derrotar a los “casacas rojas” ingleses en la batalla de Yorkdown.