PERIODISMO DE LA REALIDAD CUBANA EN LA ZONA ORIENTAL
 


     HOME


     ARTICULOS  

     NOTICIAS

    FOTOS

    ARCHIVOS
 
    PORTADA    
         ANTERIOR

La guerra que nunca llegó

Alcibíades Silva Fernández
Responsable de información y prensa MDO de Songo – La Maya.
Teléfono: 53215483

LA MAYA, 17 diciembre del 2014 -  Tan antigua como la revolución y sus dirigentes, tan ilógica e incoherente como el mayor  de los absurdos , tan inmóvil e imponente como el Pico Turquino, se deja leer en la actual Constitución de la República de Cuba, una Ley arrogante y violadora  de los derechos humanos, que obliga a los adolescentes a cumplir con el Servicio Militar Obligatorio (SMO). Con el incorregible afán de quedar perpetuado en el poder, como lo han hecho y con el manido discurso de formar al “hombre nuevo”, cientos de miles de cubanos hemos sido sacados literalmente de las aulas y obligados a formar parte del ejército supuestamente legal más joven del mundo.

Con el consentimiento o no de los padres e hijos, de la noche a la mañana comienza la persecución del Jefe de área de atención, el cual está legalmente autorizado a imponer multas a padres que no colaboren con la asistencia de sus hijos a los distintos chequeos  y análisis previos a la partida para el SMO.  En muchos casos, los jóvenes son amenazados con enfrentarlos a procesos judiciales de no presentarse al “llamado de la Patria”.

Los adolescente son llevados a unidades donde por arte de magia son pelados, afeitados y tristemente vestidos con el verde olivo uniforme, el cual después de varios días de ser usado en las extensas jornadas de una carga excesiva de ejercicios físicos, clases de infantería, y gritos a la voz en cuello de consignas que endulzan el oído de los oficiales y jefes eternos de este engendro llamado Revolución, deja ver el salitre del sudor y el fango, un verde menos parecido a la esperanza que un día soñaron estos jóvenes.

Mientras pasan los 45 días de previa, el adoctrinamiento crece incesantemente, y una vez transcurrido este lapso de tiempo estos muchachos están listos para la guerra y para matar, siendo obligados a jurar por algo que aún no entienden y que jamás entenderán, mientras, a sus infelices espaldas se teje una tenebrosa enredadera de reglamentos, leyes, fiscales, presiones, etc. que hacen que de un momento a otro estos jóvenes pasen a ser prácticamente presos comunes que asediados, maltratados y violados sus derechos pueden caer en unidades disciplinarias para ser castigados, en el peor de los casos en prisiones comunes.

Hay Unidades Militares, como la “1866” de Yerba de Guinea, donde sus oficiales constituyen un ejemplo práctico de violaciones de los derechos humanos.  Aquí se violan las rebajas de servicio dictadas por los médicos, los padres tienen que asumir el traslado de los muchachos a los hospitales, no existe en la unidad el transporte o combustible para un caso de emergencia, los oficiales se dan el lujo de maltratar a jóvenes y padres, y en ocasiones, amenazarlos deliberadamente.

Muchos de estos adolescentes han preferido atentar contra sus vidas a través de la intoxicación farmacológica, otros han lacerado parte de su cuerpo y en el peor de los casos, algunos han intentado quitarse la vida. Los padres, con la impotencia que generan las leyes impuestas como es en este caso, soportando tranquilamente, unos reclamando, aunque la gran mayoría teme por las represalias que puedan venir detrás de un reclamo a favor de sus hijos, a pesar de saber que se exponen a enfermedades derivadas de las guardias nocturnas y diurnas a tan corta edad, gritos, insultos y en el peor de los casos, muchos de estos jóvenes son obligados a pasar el SMO custodiando cárceles con reclusos peligrosos.

A estas alturas del evento, muchos ya se cuestionan si vale la pena seguir cuidando hierros viejos y oxidados que datan de la II Guerra Mundial, mientras otros se alegran de que el mayor de los hermanos y el menor a su lado, se hayan quedado vestidos de verde olivo, esperando la guerra que nunca llegó.  

herramientas-webmaster

Locations of visitors to this page