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La lucha social es el camino en Cuba, dígalo quien lo diga y hágalo quien lo haga
Víctor E. Sánchez Moreno
Periodista Independiente
victorernestosanchez@ymail.com

Santiago de Cuba, 11 de septiembre del 2013- La lucha social es el camino hacia la democracia en Cuba, dígalo quien lo diga y hágalo quien lo haga. Sin el esfuerzo y riesgo de una buena parte de la ciudadanía no se puede esperar que el régimen se vea compelido a realizar apertura alguna. Ahora, lo interesante es cómo se llevan a las masas al reclamo de su reivindicación social.  Aquí es donde se necesita un liderazgo coherente y una oposición inteligente.

Sin embargo, en estos momentos en la oposición cubana viene sucediendo un fenómeno muy interesante: un cambio de enfoque en la lucha, algo que hace muchos años opositores más visionarios venían planeando. Incluso, lo convirtieron en proyecto y fundaron los Municipios de Oposición, para institucionalizar la lucha social. Pero como siempre, no faltaron los detractores, parece ser que sus promotores no eran opositores reconocidos de relieve internacional.

Hoy para mi sorpresa, vi en un CD que me prestaron, la Reunión Nacional del Secretariado de la UNPACU celebrada en la provincia de Matanzas el pasado 30 de agosto, donde el vocero de dicha organización, Guillermo Fariñas, hizo una interesante intervención. La analizaremos más adelante, pero por su importancia la reproducimos textualmente:

En la reunión que hicimos antes de salir al exterior se me planteó a mí que le hiciera la pregunta a Lech Walesa, que como ellos habían podido tener 10 millones de militantes en el Sindicato Solidaridad, con 29 millones de habitantes en Polonia. Lech Walesa nos dijo: “La oposición cubana es muy valiente, muy temeraria, muy simbólica, mediáticamente conocida pero comenten un error, ustedes politizan el enfrentamiento con el régimen. La política no le interesa a nadie, la política le interesa al uno, al dos por ciento de la población. El otro 98 por ciento le interesa lo social, lo cotidiano. No dijo lo social, lo cotidiano. Nosotros no hablamos de política hasta que ya estábamos ganando. Nosotros nunca gritamos abajo Jaruzelski, ni nada de eso. Lo de nosotros era demandas sociales. Se "va puolan" (inaudible) Yo hable con José Daniel, hable con Félix, hable con Moya, con Berta desde el exterior. No recuerdo, hable con Jesús, hable con Ramón de que había que ir moldeando esto, pero yo sí creo que como organización nosotros tenemos un acuerdo priorizar lo social.

En el análisis partiremos de que Guillermo Fariñas conocía la estrategia de la lucha social propuesta por los Municipios de Oposición, ya que según informaciones que he recibido desde el exterior, Jorge Luis García Pérez (Antúnez) lo propuso y se nombró como Comisionado de Salud y Medio Ambiente en el Municipio de Oposición de Santa Clara. Algo que  Fariñas  refutó y dijo no ser convocado para ese cargo, por lo que fue desestimado. Pero en horas buenas, si ahora reconoce, luego de su intercambio con Lech Walesa, que ese debe ser el camino a tomar. No obstante, debe conocerse a profundidad los métodos y cuáles son los procedimientos de la lucha social.

En el video de la reunión se evidenció que los participantes tienen severas confusiones sobre esta estrategia de lucha. De la que ni siquiera tienen idea de sus fundamentos y por lo que les es difícil recogerla en una Norma Metodológica y luego implementarla. Cada cual la interpreta a su manera y hasta la confunden con el clientelismo político, como forma de buscar poder de convocatoria y capacidad movilizativa. Algo que solo se puede hacer desde el poder. Eso demuestra un total desconocimiento de la lucha política, donde el poder de convocatoria y la capacidad movilizativa se buscan cuestionando la administración del Estado por el gobierno y proponiendo nuevas formas de distribución de los recursos, principalmente con promesas populistas.

La oposición cubana hace años viene buscando poder de convocatoria a través de bienes materiales: muchos deben acordarse de los tiempos de las pastillitas de caldo concentrado y de las vitaminas. Algo que fue un fracaso, a pesar de los millonarios recursos aportados por los contribuyentes norteamericanos.

Algo que Walesa sentenció como un error: la confrontación política con el régimen. Ese error ya no se puede superar desde una organización política. La lucha social tiene que venir de una estructura de servicio público, que no tenga compromiso partidista.  Esa fue y es la razón de los Municipios de Oposición, quien quiera conocer más al respecto, que consulte sus documentos constitutivos en la página: www.municipiosdeoposicion.com.

A la oposición cubana le queda mucho camino por recorrer, pero lo que si no puede evitar es tener que llegar a conformarse estructuralmente como se funciona en los países democráticos. Todo intento de copiar los métodos y procedimientos heredados como una cultura política del sistema actual, será un fracaso asegurado.

No se puede convertir en una opción, sustituyendo las funciones del Estado. No existe la capacidad económica en una oposición para convertirse en un gobierno benefactor clandestino. Eso lo han hecho los movimientos guerrilleros, despojando por la fuerza a los propietarios de sus bienes, para crear servilismo de las clases más desposeídas.

Una misma organización no puede enrolarse en los diferentes tipos de lucha: institucional y confrontacional.  Esa confusión de intereses, métodos y propósitos la harán fracasar, aun contando con sobrados recursos, pero que el propio fracaso los puede limitar. Solo hay que esperar un breve lapso de tiempo para ver los resultados y el desenlace final, para bien o para mal. Que Dios nos coja confesados.

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