PERIODISMO DE LA REALIDAD CUBANA EN LA ZONA ORIENTAL


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Nueva escalada represiva en Santiago de Cuba

SANTIAGO DE CUBA,  Julio 5, 2008   (Víctor E Sánchez/www.aplopress.com) Un fuerte operativo de la policía política durante los días 2 y 3 de julio condujo al arresto de varios opositores e integrantes de la sociedad civil en Santiago de Cuba. El propósito,  evitar una seria de actividades previstas a desarrollarse durante estos días y que demuestran el redimensionamiento de la oposición interna cubana, así los dieron a conocer varios activistas luego que fuera liberados.

Entre los detenidos se encontraba  Pedro Antonio Alonso Pérez, Director General del Proyecto de Desarrollo Cívico Rural Cubano, quien tenía pre visto asistir en la Habana a una reunión de relatores de derechos humanos, donde presentaría la demanda que su organización presentó al Consejo de Estado, como vía para garantizar uno de los derechos humanos más esenciales, la alimentación.

Durante su viaje a la Habana el líder campesino Antonio Alonso pretendía entregar a los medios una copia de la carta presentada a las autoridades norteamericanas, a través de su Oficina de Intereses en la Habana, avalada por varias organizaciones del entorno rural, como la Alianza Nacional de Agricultores Independientes de Cuba, la Federación Latinoamericana de Mujeres Rurales, el  Centro de Estudios e Investigaciones Agrícolas y la Unión de Jóvenes Rurales, en la cual se pide el derecho de los campesinos privados al libre comercio con los Estados Unidos.

En el operativo policial también fueron detenidos, Lizeth Bravo Vera, Directora de la Agencia de Prensa Libre Oriental (APLO) y Juan Carlos Hernández Hernández, del Movimiento Cubano Jóvenes por la Democracia, quienes fueron sometidos a un riguroso interrogatorio, que incluyó hasta test psicométricos. El trato fu inhumano, relata Juan C. Hernández, “fuimos detenidos el día 2 entre las 5 y las 8 de la noche y conducidos a la Unidad de Enfrentamiento, de la Seguridad del Estado,  donde permanecimos hasta alrededor de las dos de la mañana del día 3. El propio día 3 fuimos detenidos nuevamente a las 8 de la mañana hasta las 6 de la tarde, cuando fuimos liberados bajo amenaza que podríamos ser severamente condenados. En tantas horas de detención, no nos suministraron ni agua siquiera”, concluyó Hernández.