PERIODISMO DE LA REALIDAD CUBANA EN LA ZONA ORIENTAL
 


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Universidad Médica Cubana, mucho más que pérdida de puntuación.

Yusmila Reyna Ferrera, yusmilarf@yahoo.com

Directora APLO, móvil:+53 53740544

La pérdida de puntuación de la universidad médica cubana a nivel internacional publicada en días pasados era de esperar, pues en la práctica de la vida cotidiana en el país ya se están sufriendo  hace tiempo sus efectos, por la mala calidad de la atención y asistencia médica y no solo por la falta y desvío de recursos médicos necesarios, infraestructura, burocratismo, etc. sino por los erráticos diagnósticos y tratamiento impuesto a muchos pacientes, que han traído consigo infecciones, complicaciones e incluso la muerte de algunos, hechos conocidos por comentarios, denuncias de familiares, por el propio personal de salud, además de algunos percances personales sufridos. Situaciones que han provocado una manifestación constante de inseguridad de la población al necesitar ser atendidos por algún médico no recomendado o recién graduado.

La inseguridad se ha traducido en miedo al punto de que sea frecuente escuchar, ¿quién estará de guardia?, cuando se dirige algún paciente para recibir tan solo los servicios primarios de salud.   

Pero cuando Ud. por mucho tiempo aplica una misma política y solo a lo largo del tiempo le introduce cambios pocos significativos ante las dificultades que se le van presentando, está demostrado que inevitablemente se desemboque en que esas dificultades sean mucho mayores y caigan en una crisis permanente, provocando que el impacto negativo en la sociedad sea tremendo, y eso es lo que ocurre en el sistema de salud y educación cubana, viéndolos en su complementación.

Los tipos de cambios introducidos en las diferentes filiales de la universidad de ciencias médicas a lo largo del país han estado dirigidos a la renovación constante de dirigentes a todos los niveles, a la introducción de temas y nuevos programas académicos, a la modificación de algún que otro indicador evaluativo, el retomar de las pruebas de ingreso, y la creación de comisiones de trabajo, etc. pero no a cambios radicales en la politización de la educación, existente para propiciar, según los gobernantes, la formación de profesionales con un compromiso social, cosa última que a simple vista no es negativa, pues lo ideal es que los graduados apoyen y se sensibilicen con su sociedad para incidir en su desarrollo, pero en Cuba ese compromiso se traduce en el apoyo incondicional con la mal llamada revolución.

La prioridad en la formación política-ideológica y no en la formación técnico-profesional aplicada por décadas en Cuba le está cobrando factura no solo a la universidad médica sino a su sistema de salud como un todo. O en otros términos parafraseando, la mentira del mito de logro revolucionario de salud y educación ha sido alcanzada por la verdad de su deterioro sistemático y evidente, lamentablemente para la mayoría de los cubanos.  

Por extensión han sido perjudicados también los cientos de jóvenes de diferentes países que han venido a estudiar medicina en Cuba, aplicándosele la misma estrategia educativa, por ello en sus países muchos han perdido credibilidad al presentar su carta de presentación como graduados en la isla y han suspendido exámenes de su especialidad como ya fue noticia.

Entonces, cuáles serían las respuestas inmediatas ante la crisis salud-educación cubanas, qué rumbo debería tomar el pueblo ante la amenaza a su salud y conocimiento. Se cree que existen muchas vías, pero la mejor sería no solo protestar in situ ante un mal servicio o quejarse por diferentes vías, sino actuar de forma pacífica por la reposición de su derecho a la educación y salud de forma plena. 

Ese actuar en la actualidad se traduce en la labor de la sociedad civil cubana y la oposición. A la que el cubano de a pie podría sumarse en busca de orientación y de apoyo recíproco para ir conquistando espacios de libertad, que serían cada vez mayores con su sumatoria.

Se trata no solo de que cada cual desee resolver su problema de salud de forma individual sino de la necesidad de transformar a la medicina cubana en sentido amplio. Acudir por ejemplo al proyecto de la Unión Patriótica de Cuba, “Salud Para Todos” como alternativa a los servicios gubernamentales constituye una opción loable y de importancia vital para desfavorecidos y casos de enfermedad críticos. Pero sería mucho mejor que los que reciban la asistencia médica junto a sus familiares, vecinos y amigos se decidieran a apoyar a dicha organización en sus actividades pacíficas, que tienen también dentro de sus objetivos mejor educación y salud para todos los cubanos.

Asumir esa conciencia real, colectiva, de compromiso ante un problema de la sociedad en Cuba resulta difícil, aunque hasta ahora se pregone por el gobierno “el nosotros”, “el pueblo”, porque precisamente éste en sus miserias de años se ha desvalorizado y vuelto más para sí, sin embargo creemos que se va y puede irse logrando esa mentalidad.

Nuestros comentarios no son más que pinceladas ante la mucha tela por donde cortar tiene la sustancia de lo que representa la pérdida de puntos, credibilidad, calidad de la universidad médica en Cuba, apreciada por autoridades internacionales, pero en lo que sin dudas creemos, se quedaron cortos si tuvieran la experiencia del día a día del cubano. A lo o por lo que dirían entonces, - Esto es Mucho Más que pérdida de puntuación. 

 

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