PERIODISMO DE LA REALIDAD CUBANA EN LA ZONA ORIENTAL
 


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La  injusticia no es obra de Dios.

Por: Juan Carlos Hernández Hernández

Director APLOPRES

“… La opresión de un pueblo no se distingue de la injusticia, y la injusticia no puede ser obra de Dios…”   Cartas a Elpidio, del padre Varela.

Santiago de Cuba, 28 de agosto del 2010 - El 8 de agosto en el Santuario de Nuestra Señora de la Caridad, en el poblado del Cobre, Monseñor Dionisio García Ibáñez, Arzobispo de Santiago de Cuba, presidió la misa de inicio a la peregrinación nacional de la Virgen Mambisa, que se venera en el templo de Santo Tomás, y que visitará toda nuestra Patria hasta el 10 de diciembre de 2011. En el año 2012 se celebrará el 400 aniversario del hallazgo en la Bahía de Nipe, de la Imagen de la Virgen que con el nombre de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, veneran muchos cubanos como Patrona de Cuba.

El viernes 16 de agosto, un total de 165 disidentes cubanos, entre ellos algunos presos políticos, envían una carta al Papa Benedicto XVI en la que critican el “lamentable” papel que ha desempeñado la Iglesia Católica en Cuba, en el “destierro” de prisioneros de la Primavera Negra hacia España y le piden que cese el “apoyo político” que está dando al régimen castrista, al que equiparan con los “comisionados de Satanás en la Tierra”. El documento más adelante plantea que: “sin embargo, la solución del destierro aceptada por los que han estado años injustamente presos por sus ideas sólo beneficia a la dictadura”.

Y cabría preguntarnos: ¿si el Padre Félix Varela, hubiera estado vivo en el año 1998, habría ido a Cuba por una visita del Sumo Pontífice?

Me temo que el más patriota e intransigente sacerdote no hubiera ido, pues con su presencia conseguiría desacreditar a la oposición interna y externa, enviando un mensaje distorsionado al mundo, de nuestra realidad, ¡Ven, en Cuba no pasa nada!

El 20 de Abril de 1957 en la calle Humboldt número 7, caía vilmente asesinado el joven Fructuoso Rodríguez, quien había asumido la dirección de la FEU luego del crimen horrendo de su compañero de lucha José Antonio Echeverría, ambos líderes del Directorio Revolucionario. Ellos habían acordado con su grupo que si el plan de ajusticiar al tirano de entonces “Batista” en su propia madriguera fallaba, en primer lugar se debía prohibir el exilio y crear un Segundo Frente en el Escambray. El primero de Diciembre de 1958, el Directorio Revolucionario fue uno de los cinco grupos que firmaron el “Pacto del Pedrero”, en aras de unir todos los factores en beneficio de la acción cubana.

El periódico Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, en su edición del lunes, 11 de junio del 2007, publica un artículo escrito por Fidel en el año 1955 que fue confiscado por la tiranía, su título: “Aquí ya no se puede vivir”.

La dirección de la revista Espacio Laical, respondiendo a la misiva enviada a su Santidad por los hermanos, plantea que “las gestiones emprendidas por la Iglesia Católica en Cuba no representan un apoyo o acto de legitimación de ningún poder temporal, ni gubernamental ni de oposición. Se ha tratado de un quehacer evangélico que ha buscado, en la medida de lo posible, la atenuación del dolor y del sufrimiento de un grupo de cubanos que se encontraban en prisión, así como de sus familiares. Que si de algo puede mostrar credenciales nuestro Episcopado, es de haber mantenido, a lo largo de muchos años, su independencia y autonomía respecto a centros de poder localizados dentro y fuera de Cuba. De ello, nos sentimos orgullosos muchos católicos cubanos”.

El Arzobispado de La Habana  respondió a través de una nota de prensa, firmada por su vocero Orlando Márquez Hidalgo, señalando que "cuando la Iglesia aceptó la misión de mediar entre los familiares de los presos o Damas de Blanco, y las autoridades cubanas, sabía que esta mediación podría ser interpretada de las más disímiles maneras y provocar diversas reacciones: desde el insulto y la difamación, hasta la aceptación y el agradecimiento. Permanecer inactiva no era una opción válida para la Iglesia por su misión pastoral". El texto señaló además que "la acción de la Iglesia a favor del respeto a la dignidad de todos los cubanos y la armonía social en Cuba" tiene más de 20 años y "no se ha apoyado, ni se apoyará nunca, en tendencias políticas, ni en las del gobierno ni en las de quienes se le oponen, sino en su misión pastoral".

La fotografía de Monseñor Pérez Cerantes, obispo ilustre de Santiago de Cuba, fundiéndose en un abrazo al comandante Huber Matos que asumía el mando de las tropas de Santiago, están en mi mente, la Iglesia Católica también había cumplido su rol de honor frente a la tiranía. Quién le diría a Huber Matos, que sus sueños como los de cientos de sus compañeros que en 1958 ya estaban en el Escambray o en la Sierra Maestra serían truncados.

Una parte del artículo confiscado en el año 1955 decía: “… ya en Cuba no se puede vivir y va llegando la hora de emigrar o morir”. Muchos hermanos han dado su vida por la libertad de nuestra sufrida patria, Orlando Zapata Tamayo, nuestro mártir más reciente, es muestra de ello. Junto a su muerte- evitable y cruel-  la heroica posición de Guillermo Fariñas y las marchas de las Damas de Blanco, fueron el motor impulsor que obligó al Gobierno cubano, permitir que la Iglesia Católica sirviera de intermediaria en la liberación de los prisioneros políticos de la causa de los 75, quienes en estos siete años de injusta prisión, han sentido en carne propia el desprecio por la dignidad humana del régimen. La mayoría enfermos y junto a sus familiares sufrieron amargamente el odio visceral de sus carceleros. Es lógico y razonable que ningún familiar de los hermanos liberados bajo la condición de emigrar desapruebe la gestión de la Iglesia Católica. El régimen no podía demostrar públicamente que se ha visto obligado a ceder a la fuerte presión internacional.

Mientras todo esto ocurre, la Virgen Mambisa salió nuevamente de la ciudad de Santiago de Cuba, su destino: llegar hasta las pequeñas comunidades cristianas que a lo largo de toda la costa sur de la provincia, el municipio Guamá, se reúnen para celebrar su fe cada semana.

Tal vez este peregrinar de la Virgen nos haga reflexionar y encontrar una solución verdadera a nuestra realidad, que en la encrucijada de la incertidumbre, nos perdemos antagonizando unos a otros, sin enfocarnos en lo esencial, la libertad para todos, en nuestro terruño nacional.

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